Los orígenes canarios del libertador de Cuba, José Martí.

POR MARIO LUIS LÓPEZ ISLA [1]

 

A la memoria de Martín Rivero Ferrera, amigo, periodista

y promotor cultural canario, Premio Canarias de Comunicación 2004 y

gran admirador y estudioso de la historia cubana.

 

Efectivamente, como asegura el título de este artículo, Leonor Pérez Cabrera, la madre querida del Héroe Nacional cubano José Martí Pérez, [2] era canaria de nacimiento. Muy joven, con apenas dieciséis años, viajó a Cuba con sus padres. Ella nació en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, el 17 de diciembre de 1828 y falleció en La Habana, el 19 de junio de 1907.

¿Quiénes fueron los padres de esta mujer, que siempre recibió el enorme cariño de su único descendiente varón, el mencionado José Martí? [3] Su madre lo fue Rita María Liberata Cabrera, originaria de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, capital de la provincia occidental de ese archipiélago atlántico; y su progenitor, Antonio Pérez Monzón, natural de un bello y pintoresco pueblo de la isla de Gran Canaria llamado Vega de San Mateo. La partida bautismal de la madre del Apóstol de la Independencia cubana, dice textualmente: [4]

En la villa de Santa Cruz de Tenerife, a diez y ocho de diciembre de mil ochocientos veinte ocho, yo el infrascrito capellán párroco de esta brigada veterana del Real Cuerpo de Artillería, bauticé solemnemente en la iglesia parroquial, a Leonor Antonia de la Concepción Micaela, que nació el día anterior, hija legítima de don Antonio Pérez, individuo de la misma, natural de Canarias y Rita Cabrera, su mujer, natural de esta plaza… [5]

Mario Luis López

Pero, ¿dónde ocurrió exactamente su llegada al mundo? ¿Al menos, en qué calle de la capital tinerfeña nació Leonor? En 1937, el periódico canario La Prensa, en un artículo de Francisco Martínez Viera, aclaró:

Aquí en Santa Cruz de Tenerife, en una vieja y estrecha calle, la de la Consolación (hoy Puerta de Canseco) y en una casita humilde nació, en diciembre de 1828, y fue bautizada en la Parroquia de la Concepción, doña Leonor Pérez Cabrera, que había de dar a Cuba la figura más grande de su historia y de las más grandes de América: José Martí, el Apóstol de la Independencia. Se sabe únicamente que en la calle de la Consolación y yo tengo el vago recuerdo de haber oído (no creo haber soñado) que fue en una de las casitas próximas al viejo mercado. [6]

Como se dijo con anterioridad, Leonor llegó a La Habana joven y soltera, en 1842. Allí conoció años después al militar valenciano Mariano Martí Navarro, con quien contrajo matrimonio en esa urbe cubana el 7 de febrero de 1852.

Mariano era mayor que ella, pero formaron una entrañable familia. Lo cierto es que la vida en común lo demostró, pues estuvieron casados treinta y cinco años, y a ambos los unió un gran amor para toda la vida, caracterizado por el respeto común, a pesar de vicisitudes, amarguras, carencias y sufrimientos.

De Leonor y Mariano y de su profundo amor, se ha seleccionado para concluir este artículo, una interesante anécdota casi desconocida.

Por otra parte, este autor ha tenido la inolvidable oportunidad de visitar una tarja o placa que como homenaje del pueblo canario, fue colocada con su rostro a relieve, en la céntrica calle Robayna, siempre rodeada de bellas flores naturales, frente a la línea del tranvía, en Santa Cruz de Tenerife; fue confeccionado por el escultor canario Fernando García Ramos. Allí le hemos rendido en varias ocasiones y en silencio, junto a varios amigos, merecido homenaje. Quien desee conocer más acerca del tema, no debe obviar tener acceso al filme cubano El ojo del canario, que trata sobre la vida de José Martí y su familia.

Por otra parte, también en la Villa de La Orotava, Canarias, existe un homenaje artístico a Leonor. Este consiste en una efigie suya en forma de tarja tallada en un fragmento de una blanquísima piedra de capellanía, por el escultor cubano Armando A. Fernández Rodríguez. Fue colocada allí por iniciativa de la Asociación de Amistad Canario-cubana José Martí, presidida entonces por el desaparecido Francisco González Casanova, Paco, con la colaboración del ayuntamiento de esa Villa tinerfeña y dice textualmente:

Homenaje a doña Leonor Pérez Cabrera, natural de Tenerife, madre del Héroe Nacional de Cuba José Martí.

Asoc. de Amistad Canario Cubana José Martí.

Exmo. Ayuntamiento de la Villa de la Orotava.

1988.

También debe decirse que en Cabaiguán —municipio conocido como la Capital Canaria de Cuba, por la gran cantidad de inmigrante de ese archipiélago atlántico que allí se asentaron en las primeras décadas del siglo XX— existe un bello busto de Leonor, en la entrada misma de la Casa Canaria, confeccionado por la entrañable escultora Thelvia Marín Mederos, espirituana nieta de canarios y autora también del monumento al comandante Faustino Pérez y el busto a su hermano Carlos, en la localidad. En ese lugar se realizan homenajes sistemáticos. Pero, ¿cómo Cabaiguán fue agraciado con ese busto tan singular y significativo de Leonor, de los cuales solo existen cinco en el mundo? Resulta que Thelvia realizó, a pedido de amigos y autoridades canarias, un Monumento al Emigrante Canario, en bronce, en el año 2003, en el municipio de Teide, Gran Canaria. Entonces, el desaparecido Carmelo González Acosta, en ese momento presidente de la Asociación Canaria de Cuba, le propuso realizar un busto con su imagen escultórica, con reproducciones limitadas en cemento blanco y marmolina, lo que se realizó en 2006. El primero de ellos se inauguró el 3 de diciembre de ese año, en la Sede Nacional con la presencia de ministros cubanos, funcionarios canarios y el Presidente de esa Comunidad Autónoma Adán Martín Menis, ya fallecido; años después se fueron confeccionando los demás. Uno se llevó a Tenerife, en las Islas Canarias, y tres se encuentran en sedes del interior: Santiago de Cuba, Santa Clara y Cabaiguán. El de este último lugar, se inauguró el sábado 10 de septiembre de 2011, al comenzar el X Coloquio Historiográfico Provincial Canario-cubano, con la presencia de su autora, además, del presidente de la Asociación Canaria Leonor Pérez Cabrera el mencionado Carmelo González Acosta, el presidente del gobierno de Cabaiguán, Bernabé Linares e historiadores e investigadores culturales de todo el país.

También existe un Monumento en un parque del habanero municipio de San Miguel del Padrón, donde se han realizado homenajes. De igual manera, se venera su memoria nombrando calles, escuelas, hogares maternos, centros docentes y de salud en toda Cuba.. En el Museo Casa Natal  y en la Fragua Martiana, ambas en la capital de la Mayor de las Antillas, se conservan una mascarilla y una lápida con su efigie.

De igual manera, debe señalarse que en el Reparto Canarias de Cabaiguán, único con esas características en el mundo, existe un tramo de vía que lleva el nombre de la madre de José Martí; es acertado recordar que en ese barrio cabaiguanense —creado por inmigrantes isleños en 1957— sus calles llevan los nombres de las siete principales islas del hermano archipiélago: Tenerife, Gran Canaria, La Palma, Lanzarote, La Gomera, Fuerteventura y El Hierro, a las que se une la calle Teide —la montaña mayor de Canarias y de España, localizada en Tenerife— y la calle Puntallana, pueblo palmero de dónde provenía la familia Crespo, fundadora de dicho Reparto. Es sumamente significativo, que la porción de la carretera Central que pasa por el Reparto Canarias, se nombre Leonor Pérez Cabrera, desde el mencionado año 1957.

También se debe aclarar, que la imagen femenina que representa a la madre canaria en el Monumento Nacional al Inmigrante, situado en el mencionado reparto cabaiguanense y confeccionado, con la colaboración del gobierno de Canarias, por el destacado escultor cubano Félix Madrigal, tuvo como punto de partida la imagen de la madre del Héroe Nacional Cubano.

Y como se prometió en los inicios de este artículo, ahora se abordará —a modo de colofón— una interesante anécdota casi desconocida, que ilustra el profundo amor que se profesaban Leonor y Mariano.

Se conoce que existen matrimonios que han jurado estar juntos, no sólo en vida sino también en la eternidad. Al fallecer uno de sus componentes, el otro hace lo indecible por garantizar que cuando llegue el último día de su existencia, sea sepultado junto a su cónyuge. Ese fue el caso de Leonor, pues su esposo Mariano había desaparecido físicamente en febrero de 1887. Ella murió el 19 de junio de 1907, por lo que lo sobrevivió veinte años exactos.

Si diéramos rienda suelta a la imaginación, podríamos percibir una supuesta angustia desde la inmortalidad, en el alma de la madre de José Martí, al constatar que por errores humanos, quienes debieron colocar juntos los restos de ambos cónyuges, no lo hicieron y ellos permanecían separados. Pero, ¿pudieron finalmente descansar unidos hasta la eternidad? Veremos.

Según la historiadora cubana Olivia América Cano Castro, [7] a principios del siglo XX, un error por negligencia de un empleado de la Necrópolis capitalina Cristóbal Colón —que no anotó en el libro de exhumaciones un traslado— dio lugar a que se consideraran públicamente, por largos años, extraviados o perdidos los restos de Mariano, el padre de José Martí. Pero sucedió que en 1994, a noventa y siete años de su partida física, un funcionario y un obrero jubilado de ese cementerio habanero, llamados Fernando Hernández Benítez y Tomás Suárez Méndez, respectivamente, encontraron y procesaron científicamente unos restos de un adulto hombre, de edad avanzada, entremezclados con otros pertenecientes a distintos familiares del Apóstol cubano, en el osario que fue propiedad de Leonor.

Debe decirse que en 1899, la propia Leonor había adquirido un terreno para construir un osario y trasladar allí a su esposo, que se encontraba provisionalmente en un nicho; poco después, lo canjeó por otro para el mismo fin. Terminado dicho osario, en el mismo se depositaron los restos de varios familiares y entre ellos, sin dudas, los de Mariano; pero sucedió, que no fueron consignados los datos del traslado y posterior nuevo enterramiento, lo que propició la confusión al fallecer ella en 1907 y se generalizó la duda histórica y el desconocimiento general que parecía definitivo.

La Asociación Nacional de Emigrados Revolucionarios, historiadores y autoridades del país, trabajaron durante varias décadas de manera infructuosa, intentando encontrar los restos de Mariano, mientras Leonor, por su parte, descansaba en la Capilla Central del Panteón de los Emigrados Cubanos, desde el 10 de mayo de 1951. Ella, que se había llevado la verdad a su tumba, con seguridad esperaba en su silencio sepulcral, que algún día su amado se le uniera.

Sucedió entonces que el 10 de noviembre de 1918, cuando se exhumaron varios familiares de José Martí en el mencionado osario de su madre, se encontraron allí restos de otro adulto desconocido, los cuales no se pudieron identificar. Muchos años después, como se explicó anteriormente, en 1994, al realizarse un minucioso estudio científico forense en el Instituto de Medicina Legal —con el protagonismo de los mencionados Fernando Hernández Benítez y Tomás Suárez Menéndez que acudieron a los adelantos del momento— este permitió determinar con absoluta certeza, que esos restos incógnitos eran los de Mariano Martí. Por lo tanto, los mismos fueron colocados, de manera definitiva, junto a los de su amada esposa Leonor. Así, para siempre y como deseaban, ambos descansan unidos.

[1] Historiador y escritor de Cabaiguán, provincia de Sancti Spíritus, Cuba.

[2] Cayó en combate por la independencia de Cuba, el 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos, Oriente.

[3] Leonor, con su esposo Mariano, tuvo otros descendientes, todas hembras, siete en total. Seis nacieron en La Habana, Cuba y una en Valencia, España. José Martí nació el 28 de enero de 1953.

[4] Martín, Carmelo y Julio Hernández García. Cuba-Canarias. Casanova, el amigo isleño de Fidel Castro. Cabildo Insular de Tenerife y Centro de la Cultura Popular Canaria, 1986, Tenerife, Islas Canarias, España, pp. 10 y 11.

[5] El seudónimo literario o firma periodística Carmelo Martín, corresponde a la autoría de los hermanos Carmelo y Martín Rivero Ferrera, este último fallecido el 14 de marzo de 2023, a los 68 años de edad.

[6] Martín, Carmelo y Julio Hernández García, ob. cit.: p. 11.

[7] Cano Castro, Olivia América. Leonor y Mariano, padres de Martí. Ensayo biográfico. Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo, S. L., Vigo, Galicia, España, 2009, pp. 140 y 141.